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Buscador · Informe de cuentos · «Historia del cambista de Bagdad »

Título: «Historia del cambista de Bagdad»
Título Original: «Historia del cambista Abu-l-Hasán Al-Jurasani y de Sacharat Al-Durr»
Variantes del título:
Autor: Anónimo - traducciones - ()
Traductor: Simonet, J. J. - (Traductor)
Firmado: J. J. Simonet
Revistas: El Museo Universal, XIII, 30, 31, 32 (25 de julio de 1869; 1 de agosto de 1869; 8 de agosto de 1869), pp. 238, 247-248, 251-254.
Volúmenes:
Variantes:
Resumen: El  califa Almotadhid Billah salió una mañana de su alcázar, disfrazado de mercader y acompañado de Aben Hamdum. Al oír el diálogo de dos criados que salían de una casa diciendo que su amo estaba de mal humor porque no le había visitado nadie y no había podido probar su hospitalidad, el califa decidió visitar a aquel súbdito suyo. Cuenta Aben Hamdun, narrador de esta historia, que, cuando entraron en la casa, el califa miró a su alrededor viendo la riqueza que le rodeaba y su rostro se tornó serio. El dueño de la casa agasajó a los dos invitados con todo tipo de manjares,  recitó poesías, contó historias, hizo danzar a sus jóvenes doncellas… sin despertar la sonrisa del califa que, al acabar preguntó a su anfitrión si él era xerife, es decir, noble, descendiente de Mahoma. El dueño se presentó como el mercader Alí ben Ahmed Aljorasani. El califa preguntó de nuevo a Alí si le conocía y este respondió que no. Entonces Aben Hamdun presentó a Alí al califa, quien se arrodilló ante él y éste le preguntó por qué en su casa había tantos objetos pertenecientes a su padre Almotarrqcquil. Entonces Alí ben Ahmed Aljorasani tomó la palabra para explicar al califa la siguiente historia.  Alí creció en aquella casa llena de riquezas que pertenecían a su padre. Aunque al principio llevó una vida desordenada y licenciosa, gracias a la herencia de su madre, consiguió mantener el negocio hasta poder regentar la antigua tienda de su padre en la plaza de cambio.


Un día en esa tienda entró la doncella más bella que jamás había visto Alí. La joven le pidió trescientos dinares y el mercader se los dio, prendado de su belleza. Mandó al mancebo que la siguiera, pero volvió con la cara marcada, puesto que, al descubrirle, la muchacha le había abofeteado. La misma acción se repitió dos veces más y con la misma respuesta por parte de Alí, enamorado de la dama, hasta que una tarde que le pidió quinientos dinares fue el mismo Alí el que la siguió hasta el mercado, y vio luego cómo se embarcaba en una nave hasta penetrar en el alcázar del califa Almotarracquil. Entonces, Alí contó su historia a su madre y a un varón anciano que le dijo que la dama era una de las doncellas predilectas de Almotarracquil, que diera su dinero por perdido y que la olvidara. Sin embargo, al finalizar el mes volvió a presentarse su amada. Ambos confesaron su amor y la joven se despidió de Alí diciéndole que pensaría en alguna estrategia para que pudieran verse de nuevo. Cuando se fue, Alí contó lo sucedido al sabio anciano y éste le puso en contacto con un sastre con el que trabó amistad tras regalarle en varias ocasiones ricas telas. Alí contó al sastre su mal y éste le explicó que la doncella de la que estaba enamorado era la citarista del sultán Almotarracquil, la predilecta del califa, pero que él le presentaría a su esclavo blanco. Alí consiguió la amistad del esclavo de la citarista, quien lo introdujo en su aposento del alcázar. El esclavo le dijo que sabía quien era, Albulharán Aljorasani el Cambista, y que todas las doncellas conocían su historia de amor de boca de su amada. Al día siguiente el esclavo vistió al cambista con las ricas vestiduras del califa.


El esclavo lo llevó a un pasillo en el que se encontraba el aposento de su amada y le dijo que tenía que dejar en cada puerta un rubí, tal y como hacía el califa cuanto visitaba los aposentos de sus esclavas. Así lo hacía el cambista cuando apareció el verdadero califa. Entonces Albulharán se escondió en la habitación de una esclava a la que pidió que le protegiera. La esclava conocía la historia de los amores del cambista con el Árbol de las perlas, así se llamaba la esclava, y facilitó el encuentro entre el cambista y Árbol de las perlas. Sin embargo, en ese momento apareció el verdadero califa buscando a su doncella. Ésta escondió a Alí en una nevera subterránea y fue a encontrarse con el califa. Este, que padecía mal de amores, pues se había enfadado con su amante, Cahiha, hizo cantar a Árbol de las perlas. La doncella empezó a cantar con el laúd una canción que expresaba perfectamente su situación y que se identificaba también con la situación de desamor en que se encontraba entonces el califa. Este ofreció a Árbol de las perlas cumplir un deseo y ella le pidió la emancipación. En aquel momento apareció Cahiha y el califa hizo las paces con su amante. Debían entonces solucionar el problema de sacar a Alí del palacio sin que nadie lo viera y decidieron disfrazarle de mujer, pero el califa lo descubrió y Alí contó al Emir toda su historia. El Emir se compadeció de Albulharán y Árbol de las perlas, los perdonó, la pareja se desposó el mismo alcázar y pudieron llevarse todo lo que Almotadhid Billah veía en la casa del mercader y que pertenecía a su familia. Árbol de las perlas siguió visitando el alcázar para cantar al Emir. Un día llegó con las ropas destrozadas y contó a su marido que el hijo del Emir, Almontasir, había asesinado a su padre y tomado el alcázar junto con una multitud de turcos. Entonces, el mercader decidió huir a Basora con todas sus propiedades, lo cual explicaba que el actual emir Alí ben Ahmed Aljorasani viera en la casa del mercader muchas propiedades que pertenecían a su abuelo. Entonces el mercader presentó al califa a sus hijos y el califa concedió al cambista exención de tributos durante veinte años.

Temas, motivos y tipos: Identidad oculta. Relación amorosa secreta. Astucia. Disfraz. perdón. Boda. Recompensa. Parricidio.
Aspectos formales: La composición narrativa del relato sigue la estructura de las cajas chinas: el narrador del relato marco (en este caso Scherezade) cede enseguida la palabra a un personaje, el acompañante del califa, encargado desarrollar la situación favorable para que otro narratario, el cambista de Bagdad, explique su historia, que se retrotrae en el tiempo para contar acontecimientos relacionados con los antepasados del califa.  El relato, en el que predomina ante todo la acción detallada de muchos acontecimientos, contiene abundantes diálogos directos e indirectos.

Sección:
Observaciones: Traducción de las noches 960 a 963 de Las mil y una noches, aunque la traducción de J. J. Simonet no numera las noches, ni refiere el paso de una a otra.

Clasificación genérica: De aventuras. Oriental. Sentimental.

Montserrat Amores

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