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Ministerio de Ciencia e Innovación

Buscador · Informe de cuentos · «La peña de los enamorados »

Título: «La peña de los enamorados»
Variantes del título:
Autor: Roca de Togores, Mariano - (Roca de Togores, Mariano)
Revistas: El Guardia Nacional, III, 682 (21 de octubre de 1837), pp. 1-3.
Semanario Pintoresco Español, -, 24 (11 de septiembre de 1836), pp. 193-195.
Volúmenes: Obras de D. Mariano Roca de Togores, marqués de Molins, Imprenta y Fundición de M. Tello, Madrid, 1883, p.II.
Variantes:
Resumen: En una calurosa tarde verano, en la suntuosa alquería de Aben-Abdalla, junto a Antequera, la bella Zulema se dirige presurosa junto a su criada, Zaida, impaciente por la llegada de su amado, a los jardines del palacio de su padre. Poco después llega al pabellón en cuya puerta puede leerse «Morir gozando», donde espera a don Fadrique de Carvajal, cautivo del padre de la mora que trabaja para él de jardinero. Poco después del encuentro Zulema despierta y encuentra a Fadrique llorando, apesadumbrado por la proximidad de la boda de Zulema. Esta le recuerda entonces los cuidados que le prestó cuando fue tomado preso herido casi de muerte y esta se hizo cargo de él hasta su total recuperación, enseñándole el lenguaje de las flores, gracias al cual se comunica con él. La pareja debe separarse porque el padre de Zulema se acerca.


Poco después el joven Fadrique se encuentra con un ramo difícil de descifrar, pero intuye que Zulema al hacerlo se encontraba acompañada, razón por la cual ha utilizado elementos dispares. Fadrique sabe además que las bodas de Zulema con el escogido por su padre se celebrarán en la madrugada. La pareja decide huir aunque son perseguidos por los soldados del padre de la muchacha y se les da alcance en una peña. Los amantes intentan defenderse utilizando todo aquello que tienen a mano. En esos momentos Fadrique recuerda la muerte de los hermanos Carvajales, de los que es descendiente, despeñados en Martos; suceso que anuncia premonitoriamente lo que ocurrirá al final del relato, pues la pareja, al encontrarse acorralada, se precipita al vacío mientras Zulema profiere la frase «morir gozando».


 

Temas, motivos y tipos: Moros y cristianos. Amor trágico. Muerte.
Aspectos formales: Dividido en seis breves capítulos encabezados por números romanos, la leyenda se abre con unos versos de Jorge Manrique. Como en el caso de «El marqués de Lombay», la estructura del cuento se basa en el fragmentarismo y la elisión de información que el lector reconstruye conforme avanza el relato. El relato se abre con una escena entre Zulema y Zaida. Le sigue un breve capítulo en el que el narrador omnisciente ofrece alguna información al lector y describe el suntuoso espacio en el que ocurren los acontecimientos, para dar paso enseguida en el capítulo siguiente al diálogo entre Zulema y Fadrique, lleno de reconvenciones y en el que se recupera parte del pasado de la pareja. En el capítulo IV se describe otra breve escena en la que Fadrique encuentra la clave, mediante el lenguaje de las flores, de la siguiente cita de la pareja. En la escena final del siguiente capítulo, ubicada en la peña de los enamorados, asistimos al trágico final de la pareja. En las pocas líneas que componen la conclusión se refiere el narrador al comentario que el padre Mariana hace en torno a la leyenda, en el que se concreta el final moralizante del relato.

Sección:
Observaciones: Grabado en la portada del número de la revista. La versión de El Guardia Nacional se publica en el Folletín de la revista, firmada con las siglas R. de T.


El cuento se inspira en la narración de los acontecimientos del padre Mariana en la Historia de España (libro XIX, cap. XXII), tal y como advierte el autor en el brevísimo capítulo final del relato. Además, ha tenido en cuenta un artículo titulado «El lenguaje de las flores» publicado en el Semanario Pintoresco Español en el mismo año (pp. 87-88), pues se reproducen frases muy semejantes («colchico: [...] pasó el tiempo de la felicidad», se refiere en el artículo; en el texto de Roca de Togores puede leerse: «el colchico le decía claramente pasó el tiempo de la felicidad»). En la introducción del artículo sobre el lenguaje de las flores se informa a los lectores de que su uso es común entre los orientales que se hacen entender mediante el «selam», un ramillete que con flores dispuestas de una determinada manera expresan un mensaje completo. Y así ocurre en el cuento, pues Zulema enseña el lenguaje a Fadrique para poder comunicarse con él.


El mismo asunto inspiró a otros autores del siglo. Borja Rodríguez Gutiérrez estudia en su Historia del cuento español (1764-1850), «La peña de los enamorados. Historia trágica española» (Correo de Cádiz, 19, 23 y 26 de febrero y 1 y 4 de marzo de 1796) y el cuento de Mariano Roca de Togores. Una versión protagonizada por Fadrique y Zulema vio la luz en Cartas Españolas en septiembre de 1831 (nº 17, 1 de septiembre de 1831, pp. 192-193). En 1836, además del cuento del marqués de Molins, Aureliano Fernández Guerra escribe el drama La peña de los enamorados. Una versión en verso de J. M. Bremón, en la que los enamorados responden a los nombres de Alcira y Fernando y en la que el padre recibe el nombre de Muley, se publicó en El Guadalhorce de Málaga, el 28 de julio de 1839. En ese mismo año Manuel Zúñiga ofrece su adaptación en las páginas de La Alhambra. En El Nalón de Oviedo, Miguel Menéndez Arango publica «El ingrato por amor. Novela histórica» el 24 de abril de 1842, versión en la que los enamorados se llaman Fátima y Gonzalo. También en El Museo de las Familias (Madrid), tomo VIII, del 25 de marzo de 1850, José Quevedo publica su versión con los nombres de Zoraida y Tello. A estos textos habría que sumar la leyenda en verso, La peña de los enamorados. Leyenda tradicional del siglo XV de Trinidad Rojas y Rojas (Imprenta de D. Francisco Ventura y Sabatel, Granada, 1862).

Clasificación genérica: Legendario. Oriental.

Montserrat Amores

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