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Ministerio de Ciencia e Innovación

Buscador · Informe de cuentos · «Ulrico de Anduz »

Título: «Ulrico de Anduz»
Título Original: «Ulric d'Anduze»
Variantes del título:
Autor: Méry, Joseph - ()
Traductor: - ()
Firmado:
Revistas: Semanario Pintoresco Español, -, 21, 23, 24, 25, 26, 27 (27 de mayo de 1855; 10 de junio de 1855; 17 de junio de 1855; 24 de junio de 1855; 30 de junio de 1855; 7 de julio de 1855), pp. 166-167, 183-184, 187-188, 195-196, 206-207, 214-125.
Volúmenes:
Variantes:
Resumen: Ulrico de Anduz y su amigo Durand conversan animadamente ocho días antes de la boda del primero con Margarita, hija del señor Chartoux, un riquísimo hacendado de Nimes. Ulrico, nacido en las Cevenas, es un joven montañés de educación ruda y nada convencional, noble y de corazón generoso, aficionado a la poesía y a seguir el dictado del corazón. En su conversación con Durand, Ulrico se muestra contrariado con su futuro suegro, quien se niega a cerrar el trato de matrimonio sin arreglar antes, en todos sus términos y ante notario, las cuentas del que ha de ser su yerno. El desasosiego del joven crece a medida que pasan las horas, y con él crece también una suerte de fastidio y melancolía respecto a todo su entorno. En otra conversación con Durand, esta vez sentados los dos amigos entre las ruinas del circo de Nimes en una noche cerrada, Ulrico da rienda suelta a la idea de que aquel matrimonio es una necedad y que entre él, apasionado y fogoso, y la bella Margarita, siempre tranquila y serena, existe un mundo interpuesto imposible de superar. Los esfuerzos de Durand por hacerle entrar en razón son inútiles: la pesadumbre del joven montañés crece sin cesar. Al día siguiente, Ulrico hace llegar a Chartoux una carta de su puño y letra en que le comunica la ruptura de su compromiso. Durand, al verle tan apesadumbrado y tras haber dado aquel paso decisivo, le sugiere que abandone Nimes y se vaya a París: «En París no serás nada más que un misántropo». De improviso aparece el señor Chartoux para pedir explicaciones sobre la carta que acaba de recibir. Ulrico se mantiene firme y sereno frente a un acalorado Chartoux. Cuando este abandona encolerizado la casa, Ulrico cede a los ruegos de Durand y se retira a descansar unos días a casa de su amigo antes de su viaje a París.


La mansión de Durand es una isla de paz y sosiego gobernada por Arlesiana, su bellísima y discreta mujer. Se solaza Ulrico mientras pasan los días, sin que pueda evitar cruzar profundas miradas con Arlesiana. Pero un hecho impensado viene a conturbar aquel sosiego. A los ocho días, en la víspera de su partida, aparece por la mañana el jovencísimo hermano de Margarita con ánimo de venganza. El duelo es inevitable: aquella misma noche se citan en el puente del Gard. A la hora de la comida, Durand y Arlesiana hacen partícipe a Ulrico que por la noche celebrarán un baile en la casa en la que está expresamente invitado. Este los pone al corriente que antes ha de resolver un compromiso, pero que espera llegar al baile antes de que concluya.


En el puente del Gard, los avatares del duelo entre los dos jóvenes hacen que, en un extraño trance, Ulrico salve al hermano de Margarita de caer por un precipicio. Ambos se reconcilian, al confesar Ulrico al desesperado joven que se casará con su hermana. Se dirigen entonces al castillo del señor Chartoux con el ánimo de comunicar a toda la familia la alegría de la buena nueva. La sorpresa de los dos jóvenes al llegar a los jardines de la gran mansión es mayúscula: allí están Chartoux y su hija Margarita, a quienes hacían tristes y desconsolados, bailando con desenfado entre una numerosa concurrencia.


Tras despedirse del avergonzado hermano de Margarita, Ulrico regresa a la quinta de Durand, quien le espera a una hora de camino de su casa, en la posada de Latoux. Le cuenta su amigo que, ante su dilatada ausencia, en su casa todos parecen trastornados, hasta tal punto que Arlesiana ha tenido que ser atendida de un desmayo. Desbordado por los acontecimientos y abrazando a su amigo, Ulrico decide de inmediato salir a escape hacia París.

Temas, motivos y tipos: Amor. Matrimonio por conveniencia. Joven romántico. El fastidio. Melancolía. Orgullo ultrajado. Venganza. Duelo. Huida.
Aspectos formales: El cuento se divide en cuatro capítulos marcados solo con números romanos. El narrador omnisciente, propenso a la digresión de tipo histórico, monumental y artístico, opera como transmisor al lector de una historia que le han contado en una posada de Nimes. La acción es lineal, aunque en ella se inserta una narración enmarcada, a manera de glosa moral. En esta narración enmarcada, una historia del siglo XIII en la que un joven santo, el conde Gerardo, pasa de una vida impía a su redención a través de las obras de beneficencia, el narrador principal omnisciente y el relato básico se interrumpen para ceder la voz de la narración al personaje de Durand. El tiempo de la historia, ocho días aproximadamente a mediados del siglo XIX, se somete a continuos saltos espacio temporales y al predominio de las escenas, todas ellas situadas en Nimes y sus aledaños.

Sección:
Observaciones: Se trata de uno de los relatos de Joseph Méry recogido en el segundo volumen de su obra Les nuits de Londres, de 1840, pp. 41-141.

Clasificación genérica: Moral. Sentimental.

Jaume Pont

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