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Ministerio de Ciencia e Innovación

Buscador · Informe de cuentos · «La hija de los bosques. Cuento »

Título: «La hija de los bosques. Cuento»
Título Original:
Variantes del título:
Autor: -- - (La Nereida)
Traductor: - ()
Firmado: La Nereida
Revistas: Semanario Pintoresco Español, -, 24, 25 (13 de junio de 1852; 20 de junio de 1852), pp. 190-192, 195-198.
Volúmenes:
Variantes:
Resumen: En las costas de Escocia el buque en el que viaja la narradora está a punto de naufragar. Son acogidos por un anciano en su casa en la que se abre una gruta que cobija a la Virgen de los Mares. El anciano cuenta una tradición. Un joven griego de buena familia, Lisandro, es reducido a esclavitud y llega a Roma donde conoce a Cirilo (el futuro santo) y a Diótima, hermosa joven cristiana de la que se enamora y con la que se promete amor eterno ante un crucifijo justo antes de ser separados y Lisandro culpado de intentar matar al emperador Maximino. Lisandro, junto con otros cuatrocientos cristianos, es subido a un buque que será barrenado para que todos se ahoguen en un espectáculo regocijante para la plebe. Un momento antes de que el emperador Maximino dé la orden aparece Diótima que pide al emperador correr la suerte de los cristianos y ablanda su corazón al hacerle entender que la traición no proviene de ellos. Maximino les perdona la vida pero les prohíbe desembarcar en Roma. Así es como el buque arriba a las costas de Escocia. Allí son aceptados como vecinos por los galos que la habitan y preparan la ceremonia de la boda de Lisandro y Diótima. El joven sale de caza con la intención de llevar viandas para el banquete y en mitad de la noche, accidentalmente, mata a la sacerdotisa. Cuando regresan junto al grupo todos los galos han desaparecido. Al día siguiente en medio de una terrible tormenta Cirilo y Lisandro son testigos de una ceremonia druida presidida por una nueva sacerdotisa que demanda «una víctima» como venganza por la muerte de la sacerdotisa. Un joven y luego su anciano padre se ofrecen pero entonces se adelanta Lisandro que, declarándose culpable de la muerte de la sacerdotisa, pide ser sacrificado pero que se perdone a sus compatriotas.


Ante su belleza y su valor la druidesa cae enamorada y hace prisionero a Lisandro. Dolmira, la sacerdotisa, ofrece a Lisandro capitanear a los galos siempre que le entregue su corazón cosa a la que Lisandro se niega. Entonces Dolmira le confiesa que también la otra druidesa estaba enamorada de él y cómo salió en su búsqueda la noche en que la flecha de Lisandro la traspasó. Pide para sí misma también la muerte ya que no puede tener el amor de Lisandro. Muchos días pasan en los que Lisandro, cautivo, es alimentado por Dolmira hasta que un día el vuelo de los cuervos anuncia la muerte a Dolmira por haber faltado a sus deberes. Pide entonces que Cirilo y Diótima y también los galos se reúnan en torno a la hoguera que consumirá a la víctima que vengará la muerte de la sacerdotisa. Lisandro la maldice creyendo que será Diótima la sacrificada. Aquella noche se presenta Dolmira ante el consejo para sacrificarse ella misma y pedir a los galos que adopten al Dios de los griegos y a Lisandro como su jefe.


En las últimas dos líneas la narradora retoma su papel y señala que ha querido transmitir lo relatado «para que no quede sepultada entre los desiertos helados de la isla».

Temas, motivos y tipos: Amor no correspondido. Viaje. Naufragio. Sacrificio. Conversión religiosa.
Aspectos formales: El relato se divide en seis capítulos, el cuarto se fragmenta entre la primera y la segunda entrega. Se inicia en primera persona y el autor se dirige a un «amigo mío», sin duda don P. A. Cardaño a quien se lo dedica. Comenta que se centrará en unas ruinas porque en ellas puede verse el «pensamiento de las generaciones que han desaparecido». A partir del capítulo segundo la narradora cede la palabra a un narratario, y ya no vuelve a aparecer hasta las últimas líneas del cuento. La voz de la narradora actúa como marco para la tradición narrada por el anciano. El tiempo es asimismo distinto: el presente del narrador y el pasado en los albores del cristianismo.

Sección:
Observaciones: Debe tratarse de una traducción.

Clasificación genérica: Sentimental.

María Jesús Amores

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