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Ministerio de Ciencia e Innovación

Buscador · Informe de cuentos · «El caballero doble »

Título: «El caballero doble»
Título Original: «Le chevalier double»
Variantes del título:
Autor: Gautier, Théophile - ()
Traductor: - ()
Firmado:
Revistas: Semanario Pintoresco Español, -, 50, 51 (13 de diciembre de 1840; 20 de diciembre de 1840), pp. 397-399, 404-405.
Volúmenes:
Variantes:

Resumen:


En «una noche de horror y oscuridad» llega al castillo del conde de Londborg un misterioso cantor «bello como un ángel decaído», «de gracia malvada» y «languidez pérfida», acompañado de un negro cuervo posado en su espalda. Durante la larga estancia del misterioso personaje en el castillo, Eduvigis, la condesa de Londborg, se mostrará hondamente atraída por aquel extraño poeta llegado de Bohemia.


Pasado un tiempo, Eduvigis da luz a un hermoso varón que tiene la misma «mirada sombría del extranjero bohemiense», lo que la sume en una profunda melancolía agravada, unos días más tarde, con el horóscopo del astrólogo: «el pequeño conde de Olof tiene una estrella doble, una verde y otra roja; la una verde como la esperanza, la otra encendida como las brasas; la una favorable, la otra adversa». La predicción se cumplirá de manera inequívoca, sellando desde niño la extraña doblez de su carácter: unas veces se muestra violento y belicoso en su actitud, otras pacífico y sensible.


Muertos sus padres y con veinte años cumplidos, será su amada, la noble Brenda, la que alertará de su doble personalidad al joven conde, al señalarle que en sus citas amorosas siempre va acompañado de un misterioso caballero tocado por una estrella roja. El sorprendido Olof, con el penacho verde en su casco, abandona el castillo de su amada para enfrentarse al caballero de la estrella roja. Cuando da con él tiene lugar un furioso combate que termina con el descubrimiento de la identidad de su adversario: «¡Qué horror! El hijo de Eduvigis y de Londborg se vio ante su presencia: un espejo no le hubiera presentado más fielmente su imagen. Olof había combatido con su propia sombra, con el caballero de la estrella roja; el espectro arrojó un gran grito y desapareció». A partir de este momento, el joven conde recupera los rasgos bondadosos de sus padres y los ojos azules de su linaje: «Londborg -concluye el narrador- ha vencido en fin la maligna influencia del cuervo negro y de la estrella roja; el hombre ha vencido al espíritu íncubo».

Temas, motivos y tipos: Doble. Diablo. Castigo.
Aspectos formales: La traducción se mantiene fiel al original. Las licencias son pocas y cabe decir que muy ajustadas al espíritu del cuento.


A través de la voz de un narrador omnisciente nos llega la historia ficticia y su marco, a modo de cierre, el cual reproduce el esquema del recuso formulario de la leyenda fantástica: «Si queréis saber quién nos ha traído esta leyenda de Noruega, os diremos que su fiel portador ha sido un cisne...». Este cierre se pretende como moraleja dirigida a las lectoras: «Jóvenes esposas no alcéis jamás los ojos para mirar los trovadores que recitan encantadoras y diabólicas poesías; jóvenes doncellas, no os fiéis más que de la estrella esmeralda; y vosotros los que tenéis la desgracia de hallaros dominados por dos genios, combatid con valor y tenacidad [...] combatid al enemigo que os domina interiormente, al menguado y traidor caballero».

Sección:
Observaciones: El efecto fantástico (la zozobra derivada de lo ominoso inexplicado) se atenúa con el cierre moralizante, dirigido, no lo olvidemos, a aquellas «débiles» mujeres propensas a sucumbir a los encantos de demoníacos seductores. El hijo con la identidad escindida, pero con la semilla del mal dominante en su carácter y sus atributos, parece postulada a manera de castigo divino sobre la ingenua, pero al tiempo pecadora, condesa, seducida por los arteros encantos del poeta cantor, demonio e íncubo. En este sentido, las palabras finales del narrador y su impronta moralizante ofrecen pocas dudas: «Esta historia manifiesta los efectos que pueden resultar de un ligero momento en que se olviden los deberes de una mirada que tal vez se cree inocente».


Este cuento ha sido traducido recientemente al español en repetidas ocasiones, ya en edición exenta o incluido en antologías de Gautier, por Maria Cristina Davie (El caballero doble), Pablo A. Jiménez (Relatos fantásticos I, 1985), Elena del Amo (La pipa de opio y otros cuentos, 1990), Mario Montalbán (La pipa de opio, 2001) y Juan Antonio Molina Foix (Alter ego: Cuentos de dobles. Una antología, 2007).

Clasificación genérica: Fantástico. Legendario. Moral.

Jaume Pont

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