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Buscador · Informe de cuentos · «Estudios de historia natural. El mundo invisible »

Título: «Estudios de historia natural. El mundo invisible»
Variantes del título:
Autor: V. - ()
Revistas: Semanario Pintoresco Español, -, 51, 1, 3, 4, 7, 10 (20 de diciembre de 1840; 3 de enero de 1841; 17 de enero de 1841; 24 de enero de 1841; 14 de febrero de 1841; 7 de marzo de 1841), pp. 405-407, 4-5, 20-21, 51-52, 76-77.
Volúmenes:
Variantes:
Resumen: Una noche un joven, parece que científico, cree que todo lo de este mundo ya es conocido y ha sido explicado por la ciencia y que únicamente en el espacio quedan misterios y se lanza, en un delirio, a viajar por las estrellas. Tras despertar de un desvanecimiento cree que se ha quedado ciego pero, en realidad, como explica su amigo, Dios le ha castigado y ahora sus ojos son microscopios. Las vigas que ve cruzar ante sus ojos son sus pestañas y el pararrayos y el cable son de hecho una aguja y un hilo de seda, etc. Se centra entonces en su mano y el amigo le va interpretando lo que ve: la sangre, las lágrimas, un mosquito, una partícula de moho,... Luego le toca el turno a su cara vista en el reflejo de una superficie de agua, y ya en el agua se centra en las «mónadas» y luego en el «volvox» y hace una analogía entre los movimientos de estos en su dedo y un ejército que parte a explorar y conquistar nuevos mundos. Reflexiona el protagonista por ello cómo «lo infinitamente pequeños, llega a afectar a lo infinitamente grande por medio de relaciones de conformación y de analogía admirables». Un suspiro suyo es un huracán, una mota de polvo, un aerolito al que intentan ascender y que le cuesta la vida a uno de ellos. Tienen luego dos encuentros con unas tribus «crueles»: los «vibriones» con los que traban una batalla y que se multiplican al ser heridos, y de los cuales huyen; y los «proteos», animales que se transforman constantemente y, según comenta su amigo, parece que «bajo la influencia de su voluntad». A pesar de todo los «volvox» logran vencerlos. Han llegado ya al borde de su uña y reflexiona el narrador sobre si ellos también se preguntarán sobre si hay «más allá» y sobre su propia naturaleza siguiendo a los filósofos. Tras un accidente con la nariz de su amigo observa a las «vorticelas» pero aquí se interrumpe el artículo y no sabemos cómo pudo acabar el viaje de los «volvox» ni la experiencia del protagonista como microscopio.

Temas, motivos y tipos: Castigo. Progreso científico. Soberbia. Naturaleza.
Aspectos formales: El cuento se inicia con una interesante reflexión sobre la ciencia y la imaginación y muy pronto aparece la primera persona del protagonista que sufrirá el castigo por su «hybris». A partir de ahí el cuento es un diálogo entre el protagonista y el amigo que interpreta lo que él, con sus ojos de microscopio, ve. Son frecuentes las reflexiones sobre lo pequeño del hombre en el universo. Y en más de una ocasión se explica el fenómeno que sufre como un castigo de «Dios mismo para humillar mi ignorancia». Hacia la mitad del cuento, en la tercera entrega, ya el protagonista exclama: «¡Cuan ignorante era yo ayer! Creía comprender todo cuanto hay en el mundo [...] y aún no he visto nada para lo que me resta».

Sección:
Observaciones: El cuento se edita en seis entregas bajo el epígrafe de Estudios de Historia Natural. El mundo invisible. Pero después está dividido en seis capítulos con sus propios títulos: I.- La «neurose»; II.- La sangre; III.- El moho; IV. Viage (sic) por la punta de mi dedo; V.- Viage (sic) por la punta de mi dedo. Descubrimiento de una isla; VI.- Los proteos. Los vorticelas.


Es difícil saber quién pueda ser el autor incluso qué sigla es la correcta. Simón-Díaz introduce la primera entrega, que se publicó en 1840, bajo la sigla V. porque así aparece firmada. Las cinco entregas publicadas en 1841 se presentan del siguiente modo: la primera, la tercera y la última aparecen sin firma; la cuarta va firmada por la sigla V.; y solo la segunda entrega de 1841 la firma J. de V. que son las siglas bajo las que las cita Simón-Díaz.

Clasificación genérica: Moral.

María Jesús Amores

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