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Ministerio de Ciencia e Innovación

Buscador · Informe de cuentos · «Sin nombre. Recuerdos de viaje »

Título: «Sin nombre. Recuerdos de viaje»
Variantes del título: «Sin nombre. Recuerdos de un viaje »
Autor: García de Quevedo, José Heriberto - ()
Revistas: Semanario Pintoresco Español, -, 28, 29 (11 de julio de 1852; 18 de julio de 1852), pp. 220-221, 228-230.
Volúmenes: Obras poéticas y literarias, Baudry, Librería Europea, París, 1863, pp. II, 437-473.
Variantes: En la versión de sus Obras poéticas y literarias (Paris, Baudry - Librería Europea, 1863, II, pp. 437-473),  la narración se inicia con la siguiente introducción que no aparece en la versión del Semanario: «Registrando unos papeles que nos fueron confiados hace algún tiempo por un amigo, cuya suerte ignoramos hoy, tropezamos con unos manuscritos de letra desconocida, que contenían apuntes, a veces seguidos con cierta regularidad, a veces en extravagantísima manera, de una historia que nos ha parecido interesante por más de un concepto. Regularizamos algunos fragmentos del mejor modo posible, y los damos a la luz pública, declarando que no somos responsables más que de la forma, que es nuestra».

La segunda parte del relato contiene dieciocho páginas en la edición de las Obras. Aparece, pues, completa, y con final también feliz como el abrupto final de la versión del Semanario.

Salvo la citada nota introductoria, la primera parte del texto del Semanario es el mismo que el de las Obras, a excepción de una breve referencia al Semanario omitida en las Obras: «nos hemos olvidado de que estamos escribiendo una novela para el Semanario, que no las inserta cuando son largas, y aun cuando las inserte, a los lectores no les importa un bledo nuestra opinión» SPE; «nos hemos olvidado de que estamos escribiendo una novela y que a los lectores no les importa un bledo nuestra opinión» OPL

La narración aparece completa en las Obras y la segunda parte contiene dieciocho páginas mientras que la primera tiene 13 páginas y final feliz, como en el abrupto final de la versión del Semanario.

Resumen: En el mes de mayo de 184..., en las Antillas españolas una joven llamada Celima, que apenas cuenta dieciséis años y vive con su anciana abuela, se despide de su amado Federico, joven melancólico de veinte años que parte hacia Europa para conseguir fortuna y volver de nuevo con Celima. Seis años después dos jóvenes, un criollo y un europeo, cabalgan por la playa en la que se encontraba la choza en la que vivía Celima. El criollo es Federico, que explica a su amigo la desgraciada vida de Celima desde que él partió: al principio el joven escribía continuamente a la muchacha y ella le respondía. Sin embargo, en los meses en los que Celima atendió a su abuela en el lecho de muerte, dejó de contestar a las cartas de Federico, quien buscó distracción en «los placeres del mundo». Tras la muerte de su abuela, Celima vuelve a escribir a Federico pero este la desprecia y, a consecuencia de su desdén, ella muere. Federico muestra a su amigo Carlos el último vestigio que queda de aquel amor: una palma que habían plantado los padres de Celima y que interpreta como la última esperanza. Una tempestad que se aproxima arranca la palma en tanto que el muchacho y su amigo suben a caballo y marchan presurosos para guarecerse de la tempestad, mientras Federico entona un triste canto a la palma.


Al día siguiente Federico se embarca de nuevo hacia Europa. En París vuelve a su vida banal con su amigo Luciano, un joven superficial que es su padrino en un duelo en el que tiene que enfrentarse Federico. Años después, Luciano escribe al amigo de Federico, Carlos, que se había quedado en América, una carta en la que muestra su preocupación por Federico. Luciano cuenta que el muchacho se enfrentó a un duelo en el que quedó herido grave y se fue restableciendo poco a poco. Entonces se fue a España. Allí recobró la felicidad y parecía que estaba enamorado, pero de pronto dejó de recibir cartas suyas y desapareció. Luciano viajó a Madrid para encontrar a Federico. El rastro le condujo a Italia donde le encontró moribundo en una ciudad de Lombardía. Luciano cuidó de él pero algo ocurrió en Madrid que cambió su vida. La carta de Luciano a Carlos va acompañada de una de Federico a Carlos en la que le dice que siente que ha muerto desde el momento en que confesó su amor a la única mujer de la que en verdad estaba enamorado y esta se rio de él. Federico vuelve a la realidad y le dice a su amigo que desde aquel momento ha muerto y que le olvide.


Dos años después los dos amigos se encuentran en una calle de París y Federico le dice a su amigo que aquella mujer que lo había rechazado es ahora su mujer. El narrador se dirige entonces al lector para decirle que como debía cobrar se ha visto en la obligación de acabar abruptamente su novela y que siente haber defraudado al lector («¡qué lástima de desenlace!»).

Temas, motivos y tipos: Joven romántico/a. Amor no correspondido. Amistad. Desengaño amoroso.
Aspectos formales: La narración, publicada en dos entregas, se divide en dos partes: la primera contiene el grueso del relato; la segunda consta de 12 líneas en las que se acaba abruptamente la acción, provocada con toda seguridad por las exigencias de la revista, a la luz de la edición completa del texto en las Obras poéticas y literarias. La primera parte del relato se divide en seis capítulos numerados con romanos. El narrador omnisciente se dirige al lector, dispone los acontecimientos («Estamos en la misma playa...»), caracteriza a los personajes dentro del más puro romanticismo e interrumpe la narración para reflexionar sobre los acontecimientos narrados y desarrollar alguna experiencia propia.


Ambientada entre el exotismo de las Antillas españolas y la ciudad de París, el narrador cede la palabra al personaje principal para recuperar acciones del pasado, o bien introduce cartas con el mismo fin.

Sección:
Observaciones:
Clasificación genérica: Sentimental.

Montserrat Amores

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