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Buscador · Informe de cuentos · «La Alameda del Perejil. Novela gaditana »

Título: «La Alameda del Perejil. Novela gaditana»
Variantes del título:
Autor: Flores Arenas, Francisco - (Flores Arenas, Francisco)
Revistas: Semanario Pintoresco Español, -, 17, 18, 20, 21, 22, 23, 25 (25 de abril de 1852; 2 de mayo de 1852; 16 de mayo de 1852; 23 de mayo de 1852; 30 de mayo de 1852; 6 de junio de 1852; 20 de junio de 1852), pp. 132-133, 142-143, 158-160, 167-168, 173-174, 182-184, 198-199.
Volúmenes:
Variantes:
Resumen: En una tarde de verano de 1799, Rosita, joven y bella gaditana, pasea por la Alameda del Perejil junto a su madre. Rosita es pretendida por un «majo matón» llamado Currito, por el que siente cierta atracción, y por el petimetre don Pepito. Doña Estefanía, madre de Rosita, se da cuenta de que su hija hace ojitos a Currito y se la lleva a su casa reprendiéndola por su comportamiento. Poco después Currito y Pepito se enzarzan en una riña y Currito es preso por sacar la navaja. Espectadores de la riña han sido dos ricos comerciantes: don Canuto y don Braulio, este último padre de Pepito que no ha reconocido a su hijo. Don Pepito decide dar una serenata a Rosita, pero la aventura le sale mal, ya que la que él creía era su amada resulta ser el mono de doña Estefanía, que le pellizca la nariz, y además una vecina le echa un cubo de porquería. A la mañana siguiente doña Remigia, criada de la casa de Pepito, que sabe de sus preocupaciones, lo lleva a casa de la gitana Blasa que echa las cartas al muchacho y le dice que vuelva a los tres días. Transcurridos estos le entrega un pañuelo y le ordena que vaya por la tarde a la Alameda, enseñe el pañuelo a Rosita y verá como recoge encantada el billete sin firma que le escriba. Rosita lee el billete de Pepito y pasan unas semanas enviándose misivas hasta que la vecina de la casa avisa a doña Estefanía de las habladurías que corren en torno a Rosita y sus amoríos. La madre de Rosita reprende a su hija y le anuncia que en ocho días entrará en un convento y cuando regrese se casará con quien ella le imponga.


Entretanto, don Braulio descubre las cartas de Pepito y le anuncia que va a enviarlo a California en el primer barco que salga. Desesperado, don Pepito envía un billete a la gitana Blasa y se pone en sus manos. Pocos días después doña Estefanía recibe en su casa a Blasa disfrazada de vieja anciana, que consigue pasar un billete a Rosita. En él, Pepito le advierte de su futuro y le propone la fuga. Rosita contesta apresuradamente asintiendo a sus propósitos.


A la mañana siguiente, cuando va al encuentro de su amado, se encuentra con don Pepito y, sorprendida, se deja conducir dentro del coche. Al momento aparecen unos soldados, uno de ellos es Currito, aunque le extraña también su brusquedad de trato. Todos son conducidos a un ventorrillo cercano. Rosita y Currito entablan conversación ante la confusa situación. Rosita se da cuenta de lo engañada que estaba con Currito, que resulta ser efectivamente un hombre de oscuro pasado y brusco de trato que quiere aprovecharse de la muchacha. Poco después llega un sacerdote con el propósito de devolver a su casa a Rosita sin que su madre se entere. Antes, Rosita quiere hablar con el joven Pepito, al que casi ni conoce, pero el sacerdote le dice que este ha tenido que irse al enterarse de que su padre se estaba muriendo, pero le entrega una carta suya.


Finalmente, todo se resuelve al saber que la confusión ha sido creada por la bruja Blasa que se puso en contacto con Currito en la prisión e hizo creer a Rosita que las cartas eran de él. Resuelto el embrollo, Rosita, ya en su casa, reflexiona y se da cuenta de a quién ama realmente. La boda entre don Pepito y Rosita se celebra seis meses después, con la total aceptación de doña Estefanía, y como recuerdo de lo ocurrido la llamada Alameda del Perejil se llama en adelante la Alameda de los Enamorados.

Temas, motivos y tipos: Rivalidad amorosa. Superstición. Confusión de identidad. Misoginia.
Aspectos formales: Narración dividida en cinco capítulos encabezados por un breve título y la cita de un autor clásico (Quevedo, Góngora o Zamora). El narrador predominante es omnisciente, aunque en una ocasión se convierte en narrador externo que confiesa no poder referirnos el contenido de uno de los billetes recibidos, y se dirige a menudo a los lectores. Se trata de un narrador que describe morosamente espacios, indumentaria y personajes, que juzga desde el presente los acontecimientos históricos, las antiguas vestimentas como el majismo, las costumbres del siglo pasado... y se complace en describir antiguos lugares de Cádiz, ya desaparecidos, en los que ocurren los acontecimientos.

Sección:
Observaciones: Error en Simón-Díaz: la entrega 22 se encuentra entre las páginas 173 y 174, no entre 170 y 174.


Al finalizar la entrega 22 aparece por error tras el paréntesis «(Concluirá)», el nombre de José González de Tejada.

Clasificación genérica: Sentimental.

Montserrat Amores

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