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Buscador · Informe de cuentos · «Jaun-Zuría »

Título: «Jaun-Zuría»
Variantes del título:
Autor: Trueba y la Quintana, Antonio de - ()
Revistas: El Noticiero Bilbaíno, -, - (20 de diciembre de 1880), pp. -. *
El Mundo Pintoresco, I, 17 (1 de agosto de 1858), pp. 134-135.
Volúmenes: Colorín, colorado..., cuentos, Imprenta de El Atalaya, Madrid, 1859, p.. *
Cuentos populares, Imprenta de D. L. Palacios, Madrid, 1862, pp. 45-59. *
Variantes:
Resumen: En el palacio de Témora, residencia de los reyes de Irlanda, el rey Morna y sus hijos, Lémor y Armin, salen a cazar jabalís. En la espesura del bosque, Lémor mata a su padre al confundirlo con una presa. Al día siguiente el consejo de ancianos decide que Lémor, sucesor en el trono de su padre, no puede ser ejecutado, pues su acción fue involuntaria, pero tampoco puede gobernar Témora, de manera que partirá, desterrado, en una nave. Lémor acata las órdenes y durante meses navega sin rumbo por el océano hasta llegar a las costas habitadas por los cántabros, tierra idéntica o más hermosa que Erin. Tras saciar su sed, Lémor y los suyos quedan profundamente dormidos. Al despertar son recibidos por el amo de la casa de Mendía y conducidos a la corte del caudillo de los eskaldunac, Lekobide, que acoge en su casa a Lémor. Este se enamora de su hija Luz, pero siente que debe dejar de estar ocioso, partir y ofrecer su brazo a Fernán González, el conde de Castilla. Sin embargo, los eskaldunac son libres y no obedecen a nadie. Solo luchan para defender su territorio y Lekobide es su jefe, a pesar de que está haciéndose viejo.


Un día, un formidable ejército se dispone a invadir a los euskaros. El rey se viste para acaudillar a los suyos, prometiendo que el enemigo no llegará al árbol Malayo en el valle de Padura, pero se da cuenta de que las fuerzas no le acompañan porque ha envejecido. Entonces pide a Lémor, príncipe de Erín, que acaudille sus huestes. Lémor se niega en varias ocasiones hasta que al final consiente con la esperanza de convertirse en el hijo de Lekobide. El ejército invasor está liderado por Ordoño el Malo, «el villano usurpador de la corona de Sancho el Craso». La batalla, conducida por este último y por Lémor, convertido ahora en Jaun-Zuría, es cruentísima. Ambos se enfrentan en  sangriento combate hasta que Jaun-Zuría acaba con la vida de Ordoño el Malo. Todos los eskaldunac tornan a la sombra del árbol Malayo para descansar tras la batalla y celebrar su libertad en los campos de Padura, ahora llamados Arrigorriaga (piedras bermejas).


Cerca de allí, al lado de la iglesia parroquial se encuentra la tumba del rey Ordoño, del que dicen las gentes del lugar «que intentó robar sus libertades al pueblo vascongado y fue muerto por Jaun-Zuría, el primer señor de Vizcaya.


Examinad luego los empolvados archivos del templo, y si sabeis la inmutable y eterna lengua de los eskaldunac, unos carcomidos y amarillentos pergaminos os dirán que en aquel templo se unieron la hija de Lekobide y el hijo de un rey de Erín».


 

Temas, motivos y tipos:
Aspectos formales: La leyenda se divide en seis breves capítulos y está conducida por un narrador que describe acciones, espacios y personajes con un tono voluntariamente heroico, pues se narra el origen de los vascos. Para ello utiliza generalmente párrafos brevísimos, semejantes a los versículos, que confieren a la ficción una textura mítica, sagrada. El párrafo final, que sitúa los acontecimientos en un lugar determinado e identifica las fuentes escritas en lengua vasca de los acontecimientos, dotan a la leyenda de «entidad verídica».

Sección:
Observaciones: Una nota al pie en la versión de El Mundo Pintoresco señala que se trata de «la tradición popular que explica el origen de los señores de Vizcaya» y que el verdadero nombre debe ser Jaun-Zuría (señor blanco) en lugar Juan-Zuría, como reza en las crónicas. «Bien sabe [el autor] que juzgándoles con estas [las crónicas] en la mano, se le acusará de haber cometido un anacronismo enlazando la existencia de Zuría con la de Ordoño el malo, pero téngase presente que sigue la tradición popular y no la historia escrita. La tradición dice que en un sepulcro existente aun en Arrigorriaga yacen los restos de un rey llamado Ordoño vencido y muerto en aquellos campos por el primer señor de Vizcaya. Recorriendo la historia de los Ordoños, solo se encuentra uno que sin violencia pueda suponerse el que figura en la tradición vascongada: Ordoño el malo, que usurpó el trono de León y al fin (dice la historia) tuvo que huir y murió en país desconocido».


Trueba añade en el apéndice a la edición del cuento en el volumen de Cuentos populares: «Años ha que el editor de un periódico literario me pidió con muchas instancias un cuento, advirtiéndome que me lo pagaría bien. Escribí este con cuanto esmero me fue posible, y se le envié al editor que le publicó y me mandó decir pocos días después que no me le pagaba porque el cuento era bastante seco. A pesar de su sequedad, Jaun-Zuría mereció grandes elogios de una ilustrada revista belga, que publicó una excelente traducción, y no ha merecido menos benevolencia de otros periódicos nacionales y extranjeros que le han reproducido».


A continuación discute el verdadero nombre de la leyenda, explica el origen de los anacronismos históricos que en esta tradición popular existen en su versión y dónde se encontraba el árbol Malato. Además, señala las circunstancias en las que llegó a sus manos el manuscrito en el que encontró la tradición.


«Jaun Zuría» es leyenda fundacional instaurada para explicar el origen de los fueros y las libertades vascas de la que existen diferentes versiones, entre las que se encuentra esta de Antonio de Trueba.

Clasificación genérica: Fundacional. Histórico. Legendario.

Montserrat Amores

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